La Sociedad de San Vicente de Paúl celebró, el pasado 22 de noviembre, la renovación de la promesa vicentina, un compromiso de servicio a los más necesitados en el carisma de san Vicente de Paúl, Federico Ozanam y Santiago de Masarnau en el que estuvo presente la mayoría de los miembros de la comisión permanente.
La eucaristía tuvo lugar en la parroquia San Juan Bautista en un ambiente de fraternidad y alegría compartida, animada por las voces del coro infantil Santiago de Masarnau del Colegio San Alfonso.
La liturgia estuvo presidida por el padre Nicolás Velasco, CM, que invitó a los asistentes a “dejarse renovar por el espíritu” y a vivir la promesa con un corazón sencillo y firme.
María Elia Munilla, presidenta del Consejo de Zona de Madrid, dirigió unas palabras sobre la importancia de esta celebración: “renovar la promesa es volver a aquello que da sentido a nuestra vocación vicentina: ponernos al lado de quienes más nos necesitan con humildad, escucha y ternura”.
Los asistentes recitaron de pie la promesa vicentina y reiteraron su deseo de “servir a Cristo en los pobres”, seña de identidad de la espiritualidad vicentina.
La oración de los fieles recogió las preocupaciones del mundo actual y expresó el deseo de que las Conferencias se mantengan como “hogares donde cada persona sea escuchada, acompañada y tratada con dignidad”.
Durante la comunión, además del pan y el vino, se presentó un globo terráqueo, símbolo de un mundo herido por la guerra, la pobreza, la injusticia social y las catástrofes naturales. Este gesto evocó la misión inaplazable de la SSVP de servir como agentes de paz y de amor allí donde sea necesario.
La celebración concluyó en un tono de esperanza con el canto final del coro infantil y con un ágape de confraternización en la sede nacional.