Pequeños retos frente al Covid19 que nos mantienen “en servicio”

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Las Conferencias de Guadalajara, Alcalá de Henares y Daganzo (Madrid), aunque tuvimos que interrumpir la actividad de acompañamientos a personas en soledad, tanto en sus domicilios como en los centros residenciales, nos propusimos otros pequeños retos que nos mantienen “en servicio”.

La comunicación y la oración
Los consocios nos animamos cada día con el intercambio de noticias y oraciones, que fortalecen nuestra fraternidad. En la distancia, rezamos juntos.

Otro pequeño reto, es no abandonar a las personas que acompañamos con nuestras visitas. En cada Conferencia, los consocios se han distribuido la responsabilidad de llamar e informar sobre la situación de cada una de estas personas, en su mayoría, de avanzada edad.

En esta soledad, confinados en sus casas, agradecen mucho la compañía a través del teléfono y el interés de alguien, que no es su familia, a la espera de que algún día, no lejano, podamos de nuevo estar con ellos y oír sus historias, de las que tanto aprendemos y prestar algún otro servicio cuando se hace necesario.
Entre estos pequeños momentos de alegría, también hemos llorado alguna pérdida, acompañando telefónicamente a las familias en su desoladora soledad.

Confección de material sanitario
En la llamada que se ha hecho para confeccionar mascarillas, se han unido varias de nuestras consocias de Horche y alguna de Marchamalo, que están a todo pedal, dándole a la máquina de coser. Otra Conferencia, la de Almonacid, está confeccionando batas sanitarias.

Espiritualidad y Carisma vicentino: hoy más que nunca
“La vocación de los miembros de la Sociedad, llamados consocios Vicentinos, es seguir a Cristo, a través del servicio a los que lo necesitan y, de esta forma, ser testigos de Su amor compasivo y liberador… Los vicentinos sirven en esperanza” (Regla 1.2)
Seamos creativos en nuestro servicio a los demás, en esta hora en la que una palabra de ánimo es la mejor terapia. Sigamos orando con fuerza y elevemos nuestra súplica, hermanados a nuestros consocios de Conferencia, uniéndonos al clamor de la Iglesia.

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