El Encuentro de Jóvenes de la SSVP de Europa tuvo lugar del 5 al 8 de junio en Madrid, aprovechando el viaje apostólico de Su Santidad León XIV a nuestro país. Hubo mucho trabajo previo por parte de la SSVP España y del Consejo General Internacional para poder hacer una buena organización y una gestión eficiente. Finalmente, fueron 30 jóvenes implicados los que acudieron de diversas partes de Europa: Francia, Inglaterra y Gales, Rumanía, Escocia, Eslovaquia, Albania, Polonia, República Checa, Hungría, además de España.
La SSVP (las Conferencias, como nos gusta llamarlas aquí) nació hace casi 200 años, en la vecina Francia, en un ambiente hostil hacia el catolicismo y su Iglesia. En un París en el que los ecos de la Revolución aún podían escucharse, y en el que la sangre de los mártires seguía tiñendo de rojo las calles de la ciudad del Sena, siete amigos quisieron llevar el mensaje del Evangelio a los más necesitados, tal y como siglos antes hicieron san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac.
Amparados bajo María Inmaculada, y siempre con la ayuda de las Hijas de la Caridad, representadas por sor Rosalía Rendu, crearon una red de caridad para que los pobres, los favoritos de Dios, no fueran excluidos del mensaje del Evangelio, de necesidades tanto materiales como espirituales.
Las Conferencias nacieron en Europa. Y los jóvenes europeos hemos querido hacernos notar, no con cualquier compañía, sino con el papa, el vicario de Cristo en la Tierra. Le hemos podido acompañar en la vigilia de jóvenes de la plaza de Lima y en la santa misa de Cibeles. Lejos físicamente, pero muy unidos al Santo Padre con el corazón y con la oración. El papa, el sucesor de Pedro, es el nexo de común unión para todos los católicos. Qué mejor manera de reflejar la universalidad de la Iglesia que con un encuentro internacional, unidos a su figura, demostrando que seguimos tejiendo la red de caridad con la que soñó Ozanam.
Nos hemos sentido, además, muy interpelados hacia nuestros orígenes: los 30 jóvenes fuimos alojados en las inmediaciones de la basílica de la Milagrosa, gracias a la colaboración de las Hijas de la Caridad y de los Padres Paúles, a quienes mandamos nuestro más sincero agradecimiento desde aquí. En la basílica pudimos rezar ante el cuerpo del venerable Santiago de Masarnau, músico e introductor de las Conferencias en España en 1844. También realizamos una visita a la iglesia de San Sebastián, donde tuvo lugar la primera reunión de Conferencia en España.
Fueron días de mucha intensidad, de mucha devoción y de mucho cariño al Vicario de Cristo. Esperemos que esta visita continúe produciendo muchos frutos. Nosotros, los jóvenes vicentinos, ya los vamos notando.
Alberto Gómez Gabas
Vicedelegado Internacional de Juventud en Europa