Con motivo de la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, celebrada el 1 de septiembre, el papa León XIV invita a contemplar el don de la vida y a cuidar la tierra que la sostiene, recordando que las crisis humanas, los conflictos y el deterioro ambiental están profundamente relacionados.
Bajo la inspiración de las palabras del profeta Isaías, «Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas» (Is 2,4), el Santo Padre propone transformar aquello que destruye la vida en instrumentos capaces de protegerla y hacerla crecer.
En su mensaje, León XIV pone especialmente el acento en las consecuencias de la guerra, que van mucho más allá de los campos de batalla. Además de cobrarse vidas, separar familias y obligar a millones de personas a abandonar sus hogares, los conflictos provocan una destrucción social y ecológica que puede prolongarse durante generaciones. La degradación de los ecosistemas, la contaminación del agua y del aire o la inseguridad alimentaria terminan generando nuevas situaciones de pobreza, desigualdad y tensión social.
Ante esta realidad, el Papa señala que no basta únicamente con transformar las estructuras. Es necesaria también una conversión personal y colectiva, capaz de renovar el corazón humano y nuestra manera de relacionarnos con los demás y con la creación.
Esta transformación constituye el camino hacia una auténtica conversión ecológica, en la que la paz comienza en el interior de cada persona y se proyecta después hacia nuestras relaciones, nuestras comunidades y el conjunto de la sociedad.
León XIV invita así a imaginar un mundo en el que los esfuerzos y recursos destinados actualmente a la guerra se orienten hacia el desarrollo humano integral, la lucha contra la pobreza, la protección de la dignidad humana y la reconciliación.
Frente a las armas y la violencia, el Santo Padre recuerda cuáles son los verdaderos instrumentos para construir la paz: la verdad, el diálogo, la paciencia, la bondad, la justicia, la misericordia, la comprensión, el cuidado y el amor.
Las palabras de León XIV encuentran un profundo eco en la Sociedad de San Vicente de Paúl y en el pensamiento del beato Federico Ozanam, considerado uno de los precursores de la Doctrina Social de la Iglesia. Su visión de la caridad aspiraba a transformar la sociedad, no limitándose a aliviar las consecuencias de la pobreza, sino buscando también sus causas y promoviendo una sociedad más justa y fraterna. Un planteamiento que está en plena sintonía con la Doctrina Social de la Iglesia y con su defensa de la dignidad humana, el bien común, la solidaridad y el desarrollo integral de la persona.
Desde esta perspectiva, la paz nace en el corazón de cada persona, pero adquiere necesariamente una dimensión colectiva. La conversión personal transforma nuestra relación con los demás, con la sociedad y con la creación, y nos llama a poner las
capacidades y los esfuerzos humanos al servicio del desarrollo integral de las personas, especialmente de quienes viven situaciones de pobreza y exclusión.
Así, el llamamiento del Papa a avanzar «desde el desierto hacia el jardín, de la división a la comunión y de la violencia a la paz» adquiere para la Familia Vicentina una resonancia especial: cuidar de las personas, trabajar por la justicia social y proteger nuestra Casa Común son dimensiones inseparables de un mismo compromiso.
Leer el mensaje completo del papa León XIV de la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación.