La Sociedad de San Vicente de Paúl (SSVP) ha inaugurado en Pontevedra su nuevo Centro de Acompañamiento y Escucha, un espacio destinado a personas mayores en soledad, o que atraviesan situaciones de duelo, que funcionará en Espacio Betania (C/ San Julián 4, bajo).
El acto inaugural ha contado con la presencia del párroco de la Iglesia Virgen del Camino, D. Alberto Domínguez Munaiz, que ha bendecido el espacio y, por parte de la SSVP, de la directora general, Isabel M.ª Garzo Álvarez; del presidente del Consejo de Zona de Vigo, Víctor Rey, de la presidenta de la Conferencia Virgen Peregrina de Pontevedra y coordinadora del nuevo Centro de Acompañamiento y Escucha, María del Pilar Dapena, de la vicepresidenta de la Conferencia, Gloria Fernández Dapena, y de la tesorera, Conchi Tirado Vidal Fernández. Además, han asistido numerosos socios, amigos y voluntarios de la entidad.
Un espacio de escucha y compañía
El Centro de Acompañamiento y Escucha, que nace ante la creciente realidad del envejecimiento, la soledad no deseada y la falta de redes de apoyo, abrirá dos tardes semanales para ofrecer un entorno en el que construir vínculos de amistad.
Entre las actividades propuestas destacan meriendas preparadas junto con los propios participantes para fomentar la autonomía y autoestima, espacios de conversación y escucha activa, talleres, espacios de oración, charlas sobre salud, hábitos de vida, bienestar emocional o lectura de textos motivadores, visitas domiciliarias para personas enfermas o con movilidad reducida, ayuda en gestiones básicas (médico, banco, trámites), celebraciones de cumpleaños y actividades especiales en Navidad.
“El propósito es que las personas mayores se sientan como en una familia grande. Que nadie se sienta solo, que encuentren amigos, escucha y ganas de vivir”, añade Dapena Fernández.
Acompañamiento en el duelo
El centro contará también con un servicio específico para personas en duelo, con apoyo de voluntarios psicólogos que ofrezcan espacios de escucha respetuosa y orientación emocional ante la pérdida de un ser querido.
“La alegría del voluntario es clave para transmitir esperanza. Solo desde el cariño se puede cuidar”, subraya la coordinadora.