El encuentro con Cristo

Testimonio del joven Alberto Gómez Gabas para este Día Internacional de la Juventud Vicenciana, que se celebra el 4 de julio.

Alberto G. Gabas

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Las campanas del Convento de Santa Clara suenan diciendo que ya son las nueve de la mañana. Primer día y ya llego tarde a la reunión acordada. Aun debo cruzar la plaza homónima al Convento y girar hacia la Basílica de San Lorenzo. En esa calle están «Las Conferencias». Una puerta de garaje abierta. Dentro, un mostrador y un anciano me reciben.

Buenos días. – Saludo. – Buscaba a Joaquín.

El abuelo me mira y grita hacia el piso de arriba.

¡¡¡Joaquín!!!

Y de las escaleras baja un hombre, muy alto y con un bigote pasado de moda. Lo conocía de vista. Es normal: En una ciudad tan pequeña como Huesca, todos nos conocemos de vista. Han pasado ya cuatro años.

Volví a Madrid. Lo que había comenzado por ser un encuentro casual fue impregnando mi vida de fe. Fui conociendo a la Sociedad, su historia, sus fundadores, sus mártires y sus obras. El ropero, los repartos de comida con el proyecto Séforis por las noches en la Puerta de Toledo y la Ribera de Curtidores, el contacto con las Hijas de la Caridad, todo ello vi que estaba impregnado de un aroma especial, diferente.

La filantropía es un sentimiento muy necesario, pero no es eso lo que promueven las Conferencias. Eso me quedó claro desde el principio. Detrás de cada limosna al pobre, al otro lado de esa llamada de acompañamiento al anciano desamparado, detrás de ese joven inmigrante al que ayudamos a encontrar un trabajo, los miembros de las Conferencias no buscan sólo un bien favorable a la sociedad, tampoco la satisfacción personal por la buena obra, aunque al final lo acabamos sintiendo por nuestra propia naturaleza. No. El encuentro con Cristo, pobre y con los pobres, es lo que buscan los miembros de las Conferencias. Un imperativo de la fe cristiana que nos hace crecer en la vocación.

Y esta búsqueda es la que nos tiene que animar a cada uno de nosotros. Fue este el anhelo que movió a Ozanam a fundar la Sociedad, a Masarnau a traerla a España, y a tantos quienes, en el siglo pasado, tuvieron que defenderlo con la entrega de su propia vida.

San Pablo dice «El Amor de Cristo nos apremia» (2Cor 5,14). Entonces, ¿a qué esperamos, vicentinos?

Alberto Gómez Gabas
Conferencia Santa Gemma Galgani de Madrid
Vicedelegado Internacional de Juventud de Europa

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