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La SSVP apoya a la Asociación Pro Beatificación de D. José Gálvez Ginachero, miembro de la SSVP en Málaga

El espíritu vicenciano de D. José Gálvez Ginachero

La historia vicenciana está llena de personas comprometidas con este Carisma, de figuras que han marcado una época por su humilde ejemplo y por su servicio y sacrificio para con los hermanos en necesidad. En esta ocasión nos acordamos de un malagueño que está muy presente en la memoria de sus conciudadanos, que dejó huella indeleble en sus vidas y del que están promoviendo su proceso de beatificación. Se trata de D. José Gálvez Ginachero.

Son muchos los que han visto la mano de San Vicente de Paúl en este hombre devoto, son muchos los que han hecho comparaciones entre las anotaciones personales de los cuadernos de D. José y las que conocemos del Santo de Pouy (“No ama a Dios lo suficiente quien no se esfuerza en que los demás le amen”. Cuaderno de notas de Don José – “No me basta con amar a Dios, si mi prójimo no le ama”, San Vicente de Paúl) Y, como vemos, no les falta razón, ya que vivió muy cercano a las enseñanzas de San Vicente y, además, bebió directamente de la fuente de dos Ramas de la Familia Vicenciana, que le acompañaron en la profundidad de la dedicación a los más pobres: las Hijas de la Caridad y La Sociedad de San Vicente de Paúl.
D. José Gálvez Ginachero trabajó codo con codo durante muchos años con las Hijas de la Caridad. El Hospital Civil de Málaga es testigo, y disfrutó desde el año 1893, de este compromiso común de D. José con las Hermanas de la Caridad en la dirección de este centro hospitalario. Muchos fueron los que presenciaron y atestiguaron la dedicación y atención a los enfermos, las noches de desvelo y la presteza con la que se volcaba en su servicio, salvando todas las dificultades para atender también, y con predilección, a los más pobres.

Además de esta estrecha colaboración con las Hijas de la Caridad, D. José es miembro de Las Conferencias de la Sociedad de San Vicente de Paúl y son muchos los detalles de su vida los que nos indican, no sólo su pertenencia a esta Institución, sino la sintonía con sus valores y metas. Y es que la Sociedad de San Vicente de Paúl, que surge en París en 1833 y que se funda en España en 1849, tiene dos principales objetivos que casan a la perfección con el plan de vida de D. José: la condición católica y el desarrollo espiritual de sus miembros y la desembocadura de esta fe en el servicio a los más vulnerables, tal como podemos apreciar en esta cita del principal fundador de la Institución: “Pero, ¿qué podemos hacer para ser católicos de verdad, sino consagrarnos a aquello que más agrada a Dios? Socorramos pues al pobre como lo haría Jesucristo y pongamos nuestra fe bajo las alas protectoras de la caridad” – Beato Federico Ozanam – discurso de Florencia 1853.
Podría decirse que toda la vida de D. José gira en torno a esta Misión que también buscan Las Conferencias de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Además, no de una forma asistencialista, sino sirviendo realmente a la promoción de las personas, atacando la raíz de la pobreza; lo que origina la miseria y lo que hace al hombre realmente desdichado: “hasta que la luz y las reformas no lleguen a esos desórdenes interiores que el tiempo no repara, y que son más incurables que las enfermedades, más duraderos que los paros, y que seguirán multiplicando el número de indigentes…” Beato Federico Ozanam – L´Ere Nouvelle, oct 1848.

Es por todo esto que, D. José Gálvez Ginachero, se embarca en decenas de proyectos que buscan la dignidad del hombre y que ofrecen una visión y ejemplo del papel del seglar en la Iglesia y de la participación activa en los cambios sociales de su tiempo, haciendo viva la doctrina social de la Iglesia, que tiene su punto de inflexión en la Rerum Novarum que promulga el Papa León XIII en 1891. De este modo, D. José participa y promueve el desarrollo de las cooperativas, cajas de ahorros, créditos agrícolas, así como la creación de nuevos colegios y escuelas, residencias, albergues…

D. José Gálvez Ginachero, como se ve en estos apuntes de su vida, al igual que el mencionado Federico Ozanam (uno de los principales precursores de la Doctrina Social de la Iglesia), sabían de la necesidad de alimentar el alma, la dimensión espiritual de las personas a las que atendían: “¿aprovecharéis este privilegio que se os da de reunir a los hombres para ocuparlos honorablemente, para instruirlos, para devolverles a sus casas más ilustrados y mejores?” Ozanam – artículo “La asistencia que humilla y la que honra” – L´Ere Nouvelle 1848.

Por su compromiso cristiano y por su Amor al prójimo, D. José no quiso encerrarse en sí mismo o dedicarse de forma egoísta a su profesión. Tuvo muy presente el sentido de la responsabilidad de los dones recibidos y se dio generosamente en todos los ámbitos de la vida para los que fue llamado. Ejemplo de esta entrega y gratuidad es su paso por la alcaldía de Málaga, capítulo en el que recuerda a la Beata Sor Rosalía Rendú, Hija de la Caridad a la que apodaban “madre de todos”, y que sin descanso trató de dar a cada uno lo que precisaba. Fue D. José, en este sentido, “padre de todos” los malagueños.

Además, se da la circunstancia de que tanto Sor Rosalía, como D. José, fueron apresados incomprensiblemente por las autoridades del momento. La primera, en los procesos revolucionarios de la Francia de principios de siglo XIX, el segundo, en los inicios de la Guerra Civil. Ambos fueron dejados en libertad cuando se comprendió que no servían a intenciones humanas, sino que estaban por encima de lo mundano, desentendiéndose de problemáticas y posibles tergiversaciones políticas; sirviendo a Dios y al prójimo según el Evangelio. Esto es lo que le dijo D. José, a sus captores, antes de que le dejaran en libertad: “seguramente habréis nacido en mis brazos a altas horas de la noche y después, al llegar el día, he continuado en el Hospital curando las enfermedades de vuestras madres”.

La figura de D. José, como vemos, puede ser disfrutada desde un crisol vicenciano, en el que se funden con gran riqueza los colores más vivos de la Caridad, del compromiso y del amor, de la dedicación y celo en el servicio que evocan a toda una Familia, que tiene en la figura de este malagueño a un vicenciano ejemplar, que supo moldear, con la ayuda de Dios, los más sentidos gestos de Amor hacia sus hermanos, sobre todo en la figura de los que están más cerca del Reino de los Cielos, de sus amigos los pobres.


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Visita de la Presidencia Nacional SSVP a Málaga

Hasta Málaga capital se desplazaron en febrero el Presidente y la Vicepresidenta, en pro de la causa de beatificación del Siervo de Dios D. José Gálvez Ginachero, donde fueron recibidos por el Obispo de Málaga,  Ms. Jesús Catalá Ibañez, así como por los miembros de la Asociación Pro beatificación: D. Francisco García Villalobos, secretario general de la Diócesis y postulador de la causa de canonización, Sor Cecilia Collado H.C., y por una nieta del siervo de Dios, Mirenchu de Haya Gálvez. Se excusó el P. Miguel Romón Vita, C.M. que también tenía previsto asistir al encuentro.

Ms. Catalá que prodigó una cálida bienvenida, se interesó por la visita, comprometido con la causa, también mostró su disposición a apoyar la creación de Conferencias de San Vicente de Paúl en Málaga, de las  que era eximio miembro, D. José Gálvez Ginachero.

Al llegar a la Basílica, Real Santuario y Parroquia de Santa María de la Victoria y de la Merced, nos acompañó el párroco, Padre Alejandro Escobar, mostrándonos donde, en un lateral de la parroquia, a los pies del altar de la Inmaculada, está enterrado el Siervo de Dios. Allí rezamos una oración por su alma acompañados también por su nieta Mirenchu de Haya y por Francisco García. El Padre Alejandro nos enseñó a continuación profusamente el Real Santuario, a destacar la tenebrosa cripta de los Condes de Buenavista y la impresionante cúpula que alberga el trono de la Virgen de la Victoria, talla del siglo XV y Patrona Principal de toda la diócesis de Málaga.

Como actuaciones a seguir para fomento de la causa de beatificación, se ha acordado en estos próximos meses a través del párroco, promover una reunión informativa a feligreses de la parroquia que quieran comprometerse a la formación de al menos una Conferencia de la SSVP en Málaga capital, con el nombre del Siervo de Dios. Con la presencia de esta Conferencia y amparados por la Asociación, el Consejo Nacional de la SSVP se compromete a fomentar acciones tendentes a difundir y apoyar con distintas iniciativas, la causa pro beatificación de este gran hombre, modelo de vida para todos los vicentinos. El material de la causa de beatificación del Dr. Gálvez instruido en la Diócesis de Málaga ha sido ya entregado en la Congregación para la Causa de los Santos de Roma, con fecha 16 de junio pasado.

D. José Gálvez, obtuvo la licenciatura de Medicina en Granada y el doctorado “cum laude” por la Universidad Complutense de Madrid. Amplió sus estudios en París. En 1893 ingresó en el Hospital Civil de Málaga. Fue también Director-fundador de la Casa de Maternidad Santa Cristina, de Madrid y alcalde de Málaga.

El Dr. Gálvez Ginachero no hizo distinciones ideológicas ni económicas a la hora de atender a sus pacientes, se dedicó exclusivamente a ejercer lo mejor posible su profesión sin importarle el bando al que perteneciera cada herido o cada enfermo. Fue encarcelado en dos ocasiones por estar relacionado con la Adoración Nocturna y por la falsa acusación de colaborar con el golpe de estado. Tras las encarcelaciones y después de haber sufrido la muerte de uno de sus yernos y el secuestro de una de sus hijas durante la guerra, lo único que dejó escrito en su cuaderno de notas fue: “Acostúmbrate a llevar con buen ánimo las pequeñas mortificaciones que te da la vida”.

En su vida espiritual fue un hombre convencido totalmente de su fe, para él la vida era el modo de conseguir un lugar en el cielo, veía en los enfermos y en los pobres al propio Cristo y así los trataba, con toda su dedicación y su atención, intentando siempre hacerles la vida más llevadera.

De espíritu vicenciano, tuvo como médico en el hospital, una estrecha colaboración con las Hijas de la Caridad. D. José fue miembro de las Conferencias de la Sociedad de San Vicente de Paúl siempre en sintonía con sus valores y metas. Se embarca en decenas de proyectos que buscan la dignidad del hombre y que ofrecen una visión y ejemplo del papel del seglar en la Iglesia y de la participación activa en los cambios sociales de su tiempo, haciendo viva la doctrina social de la Iglesia, que tiene su desarrollo en la “Rerum Novarum”, de la que Federico Ozanam fue precursor.

Murió cristianamente el 29 de abril de 1952 a los 86 años de edad.

D. Francisco García Villalobos, Sor Cecilia Collado H.C.,
Dª. Mirenchu de Haya Gálvez y Presidencia SSVP
Altar de la Inmaculada y tumba del Siervo de Dios D. José Gálvez Ginachero