Espiritualidad


 

 
De Vicente a Federico pasando…por la SENCILLEZ
Padre Mitxel Olabuénaga C.M.
Asesor Religioso Nacional
 
EMPEZANDO con Vicente

En una conferencia a los misioneros, san Vicente constata que “el mundo está empapado de doblez, el mundo está tan corrompido que no se ve más que artificio y disimulo por todas partes…”. Así sucedía en materia política (Richelieu, Mazarino), en la literatura (elocuencia), en la indumentaria y aseo (puntillas), en las relaciones sociales (títulos), en el plano doctrinal (discusiones peregrinas)... 

En oposición a esa actitud, san Vicente cita la fe de los sencillos, que “creen sin examinar cuidadosamente”, y resume su pensamiento de forma lapidaria: “¿Dónde habita nuestro Señor? En los sencillos de corazón”.

El Sr. Vicente quiso que la sencillez fuera la primera virtud de la Misión, la primera que tendría que practicar y por la que se la reconocerá, porque, dijo: “La doblez es la peste del misionero”.

A los grupos laicos de las Cofradías de Caridad y a las Hijas de la Caridad les recomienda la sencillez entre las virtudes básicas, y les da, como ejemplo, a estas últimas la forma de actuar que se encuentra entre las “muchachas campesinas”. Por ello (1617) “se ejercitarán con esmero en la humildad, sencillez y caridad”. En febrero de 1653, destaca las tres virtudes que caracterizan a las Hijas de la Caridad: “Dios quiere que se dediquen especialmente a la práctica de tres virtudes, la humildad, la caridad y la sencillez”. Finalmente, el mes de junio de 1656, recomienda su práctica a los Sacerdotes de la Misión. Esas disposiciones aparecen pues, como una constante del espíritu vicenciano porque:

a.- La sencillez nos aproxima a Dios:
«Dios es infinitamente simple, es la misma simplicidad; por tanto, donde hay simplicidad y sencillez, allí está Dios».

b.- Dios se complace en un alma humilde:
«Dios ha prometido comunicarse a los pequeños y a los humildes y manifestarles sus secretos. Así pues, ¿por qué no vamos a creer que lo que se dice es de Dios, si lo dicen los pequeños y lo dice también a unos pequeños? Sí, Hermanas mías, Dios se goza tanto en esto, que hasta se puede decir que su mayor contento es darse a conocer a los humildes.».

c.- La sencillez nos acerca a los pobres:
«Al entrar en casa del enfermo, lo saludarán amablemente; luego, acercándose a su cama con un rostro modestamente alegre, lo invitarán a comer, le mullirán la almohada, arreglarán las mantas, le pondrán la mesita, la servilleta, el plato, la cuchara, limpiarán el vaso, templarán el potaje, pondrán la carne en el plato, le cortarán la carne en trocitos, lo animarán a comer, diciéndole algunas palabritas santamente alegres y de consuelo a fin de consolarlo un poco, le echarán de beber, le convidarán a que coma con apetito; finalmente, cuando haya acabado de comer, lavarán la vajilla, doblarán la servilleta y quitarán la mesita, le harán dar gracias al enfermo y se despedirán de él para ir a servir a otro».

Por eso, la sencillez es un estilo de vida que consiste en:

a.- Tener el espíritu de sencillez:
«Con mucha más razón nosotros, dice a los misioneros, que somos la causa de esa Compañía, estamos obligados a tener esa virtud de la sencillez ¡Adiós la Misión, adiós su espíritu, si no tiene sencillez!».

b.- Practicar la sencillez:
«Os diré, pues, mis queridas Hijas, que el espíritu de las verdaderas aldeanas es sumamente sencillo: nada de finuras, nada de palabras de doble sentido; no son obstinadas ni apegadas a su manera de pensar, porque la sencillez les hace creer simplemente lo que se les dice. De esta forma, Hijas mías, tienen que ser también las Hijas de la Caridad»..

c.- Decir todo (sin miedo a la verdad), pero no a todos:
«Que las Hijas de la Caridad tienen que guardarse mucho del espíritu de doblez. Hay que decirlo todo a los superiores con sencillez; no hay nada que no se deba decir, aunque no es necesario decírselo a todos. ¿Sabéis, Hermanas mías, dónde habita nuestro Señor? En los sencillos de corazón».

SIGUIENDO con Federico

a) “A la misma hora, otras treinta conferencias formadas en los puntos más alejados del país, celebraban la misma solemnidad. ¿Cómo no tener alguna esperanza en esa fuerza de asociación ejercida principalmente en las grandes ciudades, en todas las facultades de Derecho, en todos los centros de estudio, sobre una generación llamada a cumplir las profesiones liberales y los puestos influyentes? … Solo una cosa podría detenernos y perdernos: alterar nuestro espíritu original, el fariseísmo que hace sonar la trompeta delante de uno… Y sería sobre todo olvidar la sencillez humilde que presidió al comienzo nuestras reuniones, que nos hizo amar la oscuridad sin buscar el secreto, y que tal vez fue la causa de nuestro crecimiento posterior. Pues Dios se complace sobre todo en bendecir lo que es pequeño e imperceptible, al árbol en su semilla, al hombre en su cuna, a las buenas obras en la timidez de sus comienzos”.

b) “Se ha reconocido ante todo que en una Sociedad que aumenta… la presidencia necesita muchas cualidades… que sepa mantener a la Sociedad en los caminos de la sencillez y de la sabia libertad por los que Dios la ha conducido hasta aquí, y de no desanimar sin embargo los esfuerzos bien inspirados que puedan surgir. Es necesario, en fin, que por su carácter atraiga la confianza y el respeto, al mismo tiempo que por su dulce familiaridad sepa hacerse amigo de los miembros más jóvenes de esta numerosa familia de la que es el lazo de unión. […] Solo a Dios corresponde escoger los instrumentos del poco de bien que nos ayuda a hacer, bendecir a aquel de quien se ha servido hasta el presente, designar de quien quiere servirse de aquí en adelante, y ayudarle a encontrar más fácil su misión, por nuestro celo, por nuestros hábitos de sencillez cristiana, por nuestra unión calurosa y perseverante”.

c) “Quiera Dios conservarnos en la sencillez de nuestros comienzos y san Vicente de Paúl nos reconocerá como discípulos suyos si mantenemos ese carácter”.

TERMINANDO en Nosotros

¿Lleva mi experiencia espiritual el sello de la sencillez?

¿Soy bastante sencillo ante los demás para compartir mi oración espontáneamente y sin miedo?

¿Soy siempre el mismo, quienes quieran que sean las personas y los grupos con quienes trato, las situaciones vividas?

¿En familia, en grupo, en comunidad, tenemos un estilo de vida sencillo?

¿De qué manera planteamos actualmente la sencillez?






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